domingo, 27 de noviembre de 2016

miércoles, 16 de noviembre de 2016

EL MUNDO DE TRUMP

Con motivo de un artículo donde relevaba la situación global desde 2008, tuve que hacer una addendum con algunas impresiones preliminares sobre el efecto Trump en la sistema global, aquí las comparto con ustedes. ((magen del diario El País)

El triunfo de Donald Trump fue la emergencia de la crisis que afecta a los Estados Unidos desde los años del reagancomics, y tendrá un peso gravitatorio en el mundo.
La profundidad del cambio estará vinculada a como su programa “America First” (Norteamérica primero) sea implementado, y cómo afectará al modelo vigente en Estados Unidos desde los años de Reagan, no sólo en su agenda interna sino también por sus implicancias externas.
En este último plano su rasgo basal será de un fuerte unipolarismo y puede interpretarse como una vuelta de tuerca del programa para el Nuevo Siglo Americano de comienzos del milenio, aunque con una situación más compleja para Washington.
Su propuesta externa será complementada por el aislacionismo, lo que no quiere decir que haya menos intervencionismo sino que convertirá a Estados Unidos en un gendarme de tiempo parcial y con un mayor uso de su capacidad individual punitiva. Como consecuencia de ello existirá cierto abandono de organismos multilaterales como las Naciones Unidas, o incluso la OTAN, donde sus socios quedarán librados a su suerte.
Y desde lo económico una retracción en la promoción del libre cambio, por una propuesta más proteccionista, constituiría un giro brusco en la política exterior de Washington. La jugada de las pinzas de cangrejo ensayada por los demócratas -la cual ya había comenzado a sufrir ciertos cuestionamientos del otro lado del Atlántico-, parece quedar abandonada por la promoción de aranceles aduaneros, cuestión que desatará guerras comerciales y dará otra estocada grave a la ya herida OMC.

La pregunta sigue siendo, si Estados Unidos contará con las capacidades suficientes para continuar o dirigiendo el sistema, o si el proceso de declive se profundizará. 

domingo, 9 de octubre de 2016

No son las Malvinas, es la política exterior

Quiero compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la Cuestión Malvinas y la actual política externa argentina:

El anuncio de un comunicado conjunto argentino-británico generó una intensa polémica en medios académicos y políticos.
En agosto la nueva Premier Británica, Theresa May, envió una carta al Presidente Macri abogando por la negociación de temas relegados en la agenda bilateral, y de interés británico, como la ampliación de las frecuencias de vuelos y el “levantamiento de las restricciones” para las actividades pesqueras y petroleras.
Un mes después de estos pedidos fueron tomados en cuenta por la administración de Cambiemos y expresados en dicha comunicación, donde a esos temas se le incorporó la identificación de los caídos cuyos restos reposan en el cementerio de Darwin, y se incluyó el respeto por la fórmula del paragua de la soberanía.
Como hace 20 años, se habilitaría la extracción y explotación de recursos naturales que también son objeto de disputa, bajo la promesa de hacerlos conjuntamente -cosa que en el pasado ya se impidió- y se difiere sine die la cuestión de fondo.
 Pero nada de esto debería sorprender, ya que desde la Cancillería en varias declaraciones oficiales expresó el camino a seguir, como en la reunión bilateral de mayo, éste consistía en aceptar el desacuerdo por Malvinas, pero que ello “no debe obstaculizar el desarrollo de una agenda positiva más amplia.”
El compromiso por despejar esa agenda de los temas de petróleo y pesca que es una solución a los problemas logísticos y de costos de las explotaciones económicas de nuestros recursos para los británicos, pareciera desarrollarse al margen de ciertos eventos positivos como la confirmación de la ampliación de nuestros límites marítimos y el Brexit.
El excesivo interés por “hacer negocios, comercio, inversión”, junto con descuidar algunas vinculaciones políticas, lleva a subordinar la disputa de soberanía, Por ello, no ocupa un lugar relevante y resulta evidente la incomodidad que genera, ya que el reclamo complica la estrategia internacional del gobierno.
Ella fue definida por el Presidente Macri la ha definido en su reciente visita a las Naciones Unidas como el desafió de “adaptarnos a las nuevas realidades de la interdependencia mundial.” Esta definición evidencia cuál es su percepción de esta tarea: el país debe “adaptarse” al mundo, asumiendo claramente un rol pasivo y no interactuando con él, salvo como mero espectador.
Además la percepción de la “interdependencia mundial” está marcada por el decálogo de la ideología neoliberal al suponer que el mundo es homogéneo y liderado por la triada Estados Unidos, Europa Occidental y Japón, cuando en realidad la bifurcación existente a partir del crecimiento Chino, no deja de ser un dato menor.
Donde se observa ello es en la pretensión de virar hacia el “Pacífico”, cuya primera escala está en el acuerdo regional formado por Colombia, Chile, Perú y México, y que tiene como punta de riel el tratado Transpacífico. Es subirse a un tren sin locomotora, ya que excluye al principal motor de la economía mundial, al margen de tener que sumarnos a un tratado cuyas normas fueron discutidas previamente, sólo adheriríamos y que expresan el interés nacional de Washington

El problema no es el tratamiento de la cuestión Malvinas, sino la estrategia general de inserción internacional que el gobierno está llevando a cabo.

jueves, 6 de octubre de 2016

Política Exterior Argentina, su alianza con Brasil y el Mercosur (1991-2006)

Recién salido del horno: Política Exterior Argentina, su alianza con Brasil y el Mercosur (1991-2016) un capítulo del libro editado porCharles Pennaforte y, Charles. Ribeiro, Maria de Fátima Bento, "Mercosul 25 anos: avanços, impasses e perspectivas"